La creciente digitalización de los puertos abre enormes oportunidades en términos de eficiencia, sostenibilidad y gestión, pero también amplía la superficie de exposición a nuevas amenazas. Rosa María Ayala Palenzuela, directora de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería, abordará este desafío el próximo 23 de octubre como moderadora del panel «Paradigma tecnológico de ciberseguridad en entornos portuarios», dentro del Foro de Innovación de Suncruise «Transición Digital y Energética en el Sistema Portuario».
Antes del encuentro, Ayala analiza algunos de los grandes retos que acompañan a esta transformación: la convivencia entre sistemas digitales y operacionales, la importancia del factor humano, la necesidad de formar nuevo talento especializado y una colaboración más estrecha entre universidad, empresas y autoridades portuarias. Una conversación que anticipa algunos de los asuntos que se pondrán sobre la mesa en Almería en una jornada que reunirá a responsables de puertos, administraciones, compañías tecnológicas y expertos para debatir sobre el futuro digital y energético del sistema portuario.
1. La digitalización de los puertos ha multiplicado la cantidad de sistemas, dispositivos y datos conectados. ¿La ciberseguridad está avanzando al mismo ritmo o existe todavía una brecha entre el nivel de digitalización de estas infraestructuras y su capacidad para protegerse?
Considero que todavía existe cierta brecha entre la velocidad a la que se están digitalizando los puertos y la capacidad de evolucionar al mismo ritmo en materia de ciberseguridad, aunque también es importante destacar que la seguridad ocupa hoy un lugar mucho más central en la estrategia de estas infraestructuras.
La digitalización aporta muchas ventajas en la eficiencia, la sostenibilidad y en la gestión de los puertos, pero también hace que haya más sistemas y dispositivos conectados y, por tanto, más elementos que proteger. Además, en un puerto un problema de ciberseguridad no solo puede afectar a la protección de la información, sino también a las operaciones y a los sistemas que permiten desarrollar la actividad portuaria.
Por eso, el reto no es únicamente conseguir sistemas más protegidos, sino lograr que los puertos sean capaces de prevenir, detectar, responder y recuperarse rápidamente ante posibles incidentes, manteniendo sus servicios esenciales. Esto exige entender la ciberseguridad como parte de la propia transformación digital y no como una capa que se incorpora al final.
Desde el ámbito de la ingeniería, considero especialmente importante seguir avanzando no solo en tecnología, sino también en formación y en una cultura de seguridad que permita diseñar infraestructuras digitales más seguras y fiables desde el principio.
2. Un puerto combina sistemas informáticos tradicionales con maquinaria, sensores, comunicaciones, plataformas logísticas y otros elementos conectados al mundo físico. Desde el punto de vista de la ciberseguridad, ¿qué dificultades específicas plantea esa convivencia entre los entornos digitales y los sistemas operacionales?
Esta convivencia plantea una dificultad importante, porque en un puerto encontramos un ecosistema tecnológico muy heterogéneo, en el que coexisten sistemas informáticos tradicionales con maquinaria, sensores, redes de comunicaciones y sistemas que intervienen directamente en los procesos operativos.
La principal complejidad es que cada uno de estos elementos tiene unas necesidades diferentes. Mientras que algunos sistemas pueden actualizarse o sustituirse con relativa facilidad, otros deben mantenerse en funcionamiento de forma continua y con unos requisitos muy exigentes de seguridad y fiabilidad. Además, muchos equipos tienen una vida útil larga y no fueron diseñados teniendo en cuenta las amenazas actuales.
A esto se suma la interconexión entre los distintos actores que participan en la actividad portuaria: autoridades, terminales, operadores logísticos, navieras y proveedores tecnológicos. Por eso, no basta con proteger cada elemento de forma individual, sino que también es necesario garantizar la seguridad de las conexiones y de las relaciones entre ellos.
En definitiva, el reto consiste en aprovechar las ventajas de la digitalización garantizando al mismo tiempo que las infraestructuras sean cada vez más seguras y fiables, y que puedan mantener su actividad ante posibles incidentes.
3. Se suele pensar en la ciberseguridad como un problema fundamentalmente tecnológico, pero muchos incidentes siguen teniendo su origen en errores humanos, procesos inadecuados o falta de formación. ¿Hasta qué punto el factor humano continúa siendo uno de los principales puntos vulnerables de una organización?
El factor humano sigue siendo fundamental en ciberseguridad, pero debemos evitar la idea de que las personas son simplemente «el eslabón débil». Un incidente puede tener su origen en un error, pero también en procesos mal diseñados, protocolos insuficientes o una falta de cultura de seguridad en la organización.
Esto es especialmente relevante en entornos complejos como el portuario, donde conviven perfiles muy diferentes: personal técnico, operadores, empresas externas y proveedores, entre otros. Por eso, no basta con disponer de tecnologías de protección avanzadas; es necesario que las personas conozcan los riesgos y sepan cómo actuar ante ellos.
La ciberseguridad debe abordarse, por tanto, desde una perspectiva integral, combinando tecnología, procesos y formación. No se trata solo de contar con profesionales especializados, sino de conseguir que la seguridad forme parte de la cultura de toda la organización y que las personas estén preparadas para prevenir y responder ante posibles incidentes.
4. La Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería trabaja precisamente en ámbitos como la informática, la inteligencia artificial y la ciberseguridad. ¿Está encontrando el mercado suficientes profesionales preparados para afrontar estos nuevos desafíos o existe ya un déficit de talento especializado?
La demanda de profesionales con competencias avanzadas en informática, inteligencia artificial y ciberseguridad está creciendo de forma significativa y plantea un reto importante para la transformación digital. Son ámbitos cada vez más interrelacionados, que requieren profesionales especializados, pero también capaces de aplicar sus conocimientos a diferentes sectores y trabajar de forma interdisciplinar. En este contexto, existe una necesidad creciente de talento cualificado capaz de dar respuesta a estos nuevos desafíos.
Desde la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería asumimos una responsabilidad importante en este ámbito. Contamos con una amplia experiencia en la formación de profesionales de la ingeniería informática y, aunque será en el curso 2027-2028 cuando titulemos a nuestra primera promoción del Grado en Inteligencia Artificial y Ciberseguridad, llevamos muchos años preparando graduados con una sólida base en ingeniería y tecnología.
Nuestra apuesta pasa por ofrecer una formación que combine los fundamentos técnicos con la capacidad de aprendizaje, adaptación e innovación que exige un sector en permanente transformación. En este sentido, consideramos especialmente importante mantener una estrecha relación con las empresas, impulsar la participación de nuestros estudiantes en proyectos reales, desarrollar investigación aplicada y favorecer la formación continua.
El objetivo no es únicamente responder a las necesidades actuales del mercado laboral, sino preparar a nuestros estudiantes para desenvolverse en un escenario tecnológico que seguirá cambiando rápidamente y en el que surgirán nuevas herramientas, aplicaciones y retos profesionales.
Creo que ese es precisamente uno de los valores fundamentales de una Escuela de Ingeniería: formar profesionales con una base técnica rigurosa y, al mismo tiempo, dotarlos de la capacidad para seguir aprendiendo, afrontar problemas nuevos y trasladar sus conocimientos a diferentes contextos y sectores. Esa combinación resulta esencial para contribuir a cubrir las necesidades actuales de talento y, sobre todo, para estar preparados ante los desafíos tecnológicos que están por venir.
5. ¿Cómo debería ser la relación entre universidades, autoridades portuarias y empresas tecnológicas para que el conocimiento y la investigación se traduzcan con mayor rapidez en soluciones reales para los puertos? ¿Hay todavía margen para mejorar esa transferencia?
Sí, creo que todavía existe margen para mejorar la transferencia, especialmente en ámbitos tecnológicos que evolucionan tan rápidamente como la informática, la inteligencia artificial y la ciberseguridad. La clave, en mi opinión, está en establecer relaciones de colaboración entre la universidad, las autoridades y operadores portuarios y las empresas tecnológicas, que permitan trabajar conjuntamente de forma continuada, y no solo ante proyectos concretos.
Cada actor aporta una perspectiva diferente: la universidad aporta conocimiento, investigación y talento; las empresas, experiencia tecnológica y capacidad para desarrollar soluciones; y el sector portuario aporta el conocimiento directo de sus necesidades. Integrar estas perspectivas desde el inicio facilita que la investigación se traduzca en soluciones realmente aplicables.
Esta colaboración puede concretarse en proyectos de investigación aplicada, laboratorios de experimentación, trabajos y prácticas de estudiantes en colaboración con empresas, o retos tecnológicos planteados por el propio sector. Son iniciativas que permiten acercar el conocimiento y el talento de la universidad a las necesidades reales de las organizaciones y, al mismo tiempo, conocer mejor los problemas a los que se enfrenta el sector.
Desde la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería entendemos la transferencia no solo como llevar una investigación al mercado, sino también como transferir conocimiento, formar talento y ayudar a las organizaciones a incorporar nuevas tecnologías de forma segura y eficaz. El objetivo es reforzar esta conexión para que las necesidades reales del sector ayuden a orientar nuestra investigación y para que sus resultados puedan llegar de forma más rápida a la sociedad y al ámbito portuario.
6. El próximo 23 de octubre reuniremos en Almería a responsables de puertos, administraciones, empresas tecnológicas y universidad para compartir experiencias sobre digitalización, transición energética y ciberseguridad. ¿Qué importancia tiene generar foros como este, en los que distintos actores del ecosistema portuario pueden poner en común retos, conocimiento y posibles soluciones?
Creo que este tipo de foros son especialmente importantes porque permiten poner en común diferentes perspectivas sobre una transformación que está afectando de forma profunda al sector portuario. La digitalización, la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la transición energética plantean retos que evolucionan rápidamente y que requieren también espacios para compartir experiencias y anticipar las necesidades futuras.
Además, estos encuentros permiten conocer de primera mano qué se está haciendo en otros ámbitos, qué experiencias están funcionando y cuáles son las principales preocupaciones de los distintos actores. También son una oportunidad para acercar estas realidades a los estudiantes y futuros profesionales, que serán quienes tendrán que afrontar muchos de estos retos en los próximos años.
Para la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería, participar en un encuentro de estas características supone también acercar la universidad a uno de los sectores estratégicos de nuestro entorno. El próximo 23 de octubre será, por tanto, una buena oportunidad para escuchar, aprender y compartir conocimiento, pero también para reforzar la conexión entre universidad, sociedad y sectores productivos.
Estos espacios son necesarios para entender mejor hacia dónde está evolucionando el sector y para favorecer una visión compartida sobre los retos y oportunidades que tenemos por delante.
