Lourdes Millán, CEO de Embajadores de Málaga, forma parte de la Guía de Experiencias Singulares de Suncruise Andalucía, una iniciativa que busca conectar el turismo de cruceros y la náutica deportiva con experiencias auténticas creadas desde el territorio. En esta entrevista, Millán reflexiona sobre el valor de lo local, la personalización extrema, la sostenibilidad entendida como modelo y el papel de las DMCs como narradoras del destino andaluz.
¿Qué supone para vosotros formar parte de un proyecto que conecta el turismo de cruceros y la náutica deportiva con vivencias creadas desde lo local?
Formar parte de este proyecto es, para nosotros, una forma de volver al origen de lo que creemos que debe ser el turismo: una experiencia que nace del territorio, de su gente y de su identidad real. Que el turismo de cruceros y la náutica deportiva se conecten con vivencias locales auténticas supone romper con el modelo de consumo rápido del destino y transformarlo en una relación más profunda, más consciente y más emocional.
Para Embajadores de Málaga es también una oportunidad de demostrar que el lujo contemporáneo no está en lo ostentoso, sino en el acceso a lo verdadero: a historias, a personas, a tradiciones y a lugares que no aparecen en los mapas turísticos convencionales.
Málaga es un destino con una identidad muy reconocible, pero también en constante evolución. Desde tu punto de vista, ¿qué valora hoy el viajero que llega por mar y busca descubrir el destino “desde dentro”?
El viajero que llega por mar hoy no quiere “ver” Málaga, quiere sentirla. Valora la cercanía, el relato humano, la posibilidad de entrar en espacios que no están diseñados para el turista, sino para la vida local. Quiere entender cómo vive la gente, cómo se cocina, cómo se crea, cómo se celebra.
Busca autenticidad, pero también calidad, personalización y coherencia. Quiere experiencias que tengan alma, no solo estética. Y, sobre todo, quiere sentirse parte del lugar, aunque sea por unas horas. Ese es el verdadero lujo.
Las experiencias seleccionadas para la Guía deben ser únicas, personalizadas y profundamente ligadas a la cultura andaluza. ¿Cómo trabajáis en Embajadores de Málaga para diseñar propuestas irrepetibles que vayan más allá de lo convencional?
Nuestro proceso creativo parte siempre de una pregunta: ¿qué hace a este lugar, a esta persona o a esta historia irrepetible? A partir de ahí, construimos experiencias a medida, no paquetes.
Trabajamos mano a mano con artesanos, pescadores, chefs, historiadores, artistas, bodegueros y maestros de oficios; personas que son patrimonio vivo. No buscamos escenarios, buscamos relatos.
Cada experiencia se diseña como una pieza única, con tiempos, ritmos y detalles pensados para ese viajero concreto. No replicamos, reinterpretamos. No vendemos actividades, creamos memorias.
La sostenibilidad social, cultural y económica es uno de los ejes del proyecto. ¿De qué manera integráis estos valores en vuestras experiencias y cómo contribuyen a generar un impacto positivo en el territorio malagueño?
Para nosotros, la sostenibilidad no es un añadido, es la base del modelo. Diseñamos experiencias que redistribuyen valor, que apoyan economías locales, que visibilizan oficios en riesgo de desaparecer y que fortalecen la autoestima cultural del territorio.
No trabajamos con grandes cadenas impersonales cuando podemos hacerlo con pequeñas empresas familiares, con productores locales o con proyectos que necesitan visibilidad.
Además, cuidamos mucho la capacidad de carga emocional y física de los lugares: no masificamos, no forzamos, no banalizamos. Queremos que cada experiencia deje algo bueno detrás, tanto en quien la vive como en quien la hace posible.
Iniciativas como esta Guía refuerzan el papel de las DMCs como conocedoras y narradoras del destino. ¿Qué oportunidades abre este proyecto tanto para Embajadores de Málaga como para el posicionamiento de Andalucía en el turismo experiencial vinculado al mar?
Este proyecto nos permite posicionarnos no solo como gestoras de servicios, sino como creadoras de relatos, como curadoras del destino. Y eso lo cambia todo.
Para Embajadores de Málaga supone consolidar nuestra visión: convertirnos en un referente internacional de turismo experiencial con identidad, ética y alma.
Para Andalucía, abre una oportunidad magnífica de mostrarse al mundo desde un enfoque más sensible, más cultural y más humano. El mar ha sido siempre una puerta de entrada; ahora puede ser también una puerta hacia experiencias transformadoras, no solo turísticas.
