José Sennacheribbo Pons, ingeniero industrial con experiencia en operaciones turísticas y excursiones de cruceros, participó en la conversación «Destino y Naviera» del III Encuentro Marítimo Suncruise, celebrado el 15 de octubre en el Real Club Marítimo de Melilla. En esta entrevista, realizada antes del encuentro, subraya la necesidad de ajustar las escalas a la capacidad real de los proveedores y de diseñar experiencias compatibles con el funcionamiento cotidiano de la ciudad. La coordinación de horarios, la disponibilidad del transporte y los compromisos que exige la comercialización anticipada de las excursiones centran sus propuestas para ofrecer un servicio de calidad que también beneficie al comercio local.
Desde tu experiencia en excursiones en tierra y operaciones de cruceros, ¿qué debe tener resuelto un destino antes de ofrecerse como nueva escala a las navieras?
Sin entrar en el tema de consignación, porque no me compete y tendríamos que hablar de tarifas, seguridad de las instalaciones, facilidades de acceso y servicios generales para el barco, lo más importante para ofrecerse como destino es ser consciente de cuáles son las limitaciones de todos los agentes implicados para poder ofrecer un servicio de calidad y sostenible.
Una vez tenemos confirmado que contamos con los servicios necesarios para operar excursiones, lo siguiente que hay que poner en valor son todos aquellos puntos fuertes en los que la ciudad puede diferenciarse de otro destino situado a una distancia interportuaria que permita considerar Melilla como uno de los posibles puertos dentro de un itinerario.
¿Cuáles son los puntos más delicados de una operación en tierra y cómo pueden anticiparlos el puerto y los proveedores locales?
Para que una operación sea un éxito, hoy no podemos dejar de lado que sea sostenible. Y para que una operación sea sostenible tenemos que garantizar que los servicios que pueden convertirse en cuellos de botella en la ciudad estén a disposición del crucero el día que toca y a la hora que toca.
En este punto podemos hablar de qué horarios necesitamos para empezar a dar los servicios de excursiones, teniendo en cuenta que uno de los cuellos de botella, por ejemplo, es el transporte, que es limitado y debe cumplir con unos servicios previos. Para esto quizá es interesante que sea primero la Autoridad Portuaria la que plantee a partir de qué hora tiene que dar los atraques, de modo que las compañías de transporte hayan podido ya prestar esos servicios previos.
Es una situación en la que todos ganan, porque la compañía de autobuses rentabiliza lo que llaman la hora valle y entonces se dispone de muchos más autobuses de los que habría, por ejemplo, a las ocho de la mañana. Los autobuses tienen servicios previos, como pueden ser transportes de trabajadores a fábricas y colegios, que son contratos diarios a los cuales no pueden faltar.
Una vez se haya planificado para estas horas valle, los turoperadores deberían diseñar o rediseñar las excursiones de modo que se aprovechen. Nadie ha dicho que las excursiones de medio día tengan que ser de cuatro horas y las de día completo de ocho horas. Hay que diseñar experiencias que, una vez disfrutadas, permitan tener un poco de tiempo libre para beneficiar al comercio local y luego volver al barco. Y todo dentro de estos periodos de hora valle, que permiten que el funcionamiento diario de la ciudad no se vea afectado.
¿Cómo diseñarías una oferta de excursiones en Melilla que combine su identidad cultural, la calidad del servicio y los tiempos disponibles durante una escala?
Una excursión no es únicamente una lista de sitios para visitar. Toda excursión tiene que estar compensada y tiene tres puntos básicos: traslados, visitas y una parte muy importante también, que es el tiempo libre, incluidas las necesidades personales.
Sobre la base de estos tres parámetros, yo los repartiría en un tercio como máximo de transporte y dos tercios para la parte de la visita, que puede o no incluir tiempo libre en función del número de elementos o monumentos que quieras visitar.
¿Qué criterios deberían utilizarse para seleccionar a los proveedores locales y garantizar una experiencia satisfactoria para pasajeros con necesidades diferentes?
La calidad es como lo del valor en la mili: «Se supone».
Por la forma en la que se comercializan las excursiones de los cruceros, es muy importante que los proveedores que quieran apuntarse sean conscientes de los tiempos que se barajan.
Las ofertas de excursiones se presentan con por lo menos un año de antelación. Aquellas que la compañía elige generan, tanto para el operador como para los proveedores implicados, un compromiso de conservar el cupo acordado para que la naviera las ponga a la venta con la garantía de que el servicio se va a poder dar.
¿Qué errores suelen cometer los destinos que quieren atraer cruceros y qué recomendarías a Melilla para evitarlos?
Aceptar cualquier escala sin antes consultar con los agentes implicados la capacidad real de responder a sus necesidades.
Las autoridades portuarias son entes del Estado con la obligación y el derecho a maximizar la rentabilidad de sus líneas de atraque.
Las turoperadoras requieren transporte, guías, visitas y restauración para cada naviera. Eso tiene que estar dimensionado y los datos deben conocerse de antemano para poder realmente dar un buen servicio. En caso contrario, quien pierde es la imagen del puerto y de la ciudad en general, porque el comentario recibido no es bueno.
¿Qué importancia tiene la celebración de un encuentro como el III Encuentro Marítimo Suncruise en Melilla para acercar a puertos, navieras y destinos?
Poner encima de la mesa las preocupaciones de los diferentes agentes implicados para buscar soluciones de compromiso conjuntas.
