Jorge Perals Sánchez, gerente de la Fundación Bahía Almeriport, presentará el reto «Conectando el Puerto de Almería con la ciudadanía» en la quinta edición del Open Innovation Challenge Prize, integrada en el Foro de Innovación Suncruise que se celebrará el 3 de noviembre en la Autoridad Portuaria de Málaga. Bajo el título «Mares de oportunidad: el eje de la innovación en el turismo marítimo», el encuentro permitirá conocer la propuesta ganadora, «Almería, Puerto Vivo», de Sebka Technology, que plantea acercar la realidad portuaria a ciudadanos y visitantes mediante historias y personajes digitales vinculados a lugares reales. En esta entrevista previa, Perals explica cómo dar continuidad al proyecto y por qué su éxito deberá medirse también por el conocimiento adquirido y los cambios en la percepción del puerto.
¿Qué necesidades o barreras en la relación entre el Puerto de Almería y la ciudadanía han motivado el reto que presentarán en el Open Innovation Challenge Prize?
El puerto forma parte de la identidad de Almería, pero tenerlo cerca no significa conocerlo. Una parte de la ciudadanía lo relaciona principalmente con el transporte de mercancías o el embarque de pasajeros, mientras que sus profesiones, su patrimonio y su aportación económica y social resultan menos visibles.
El reto nace de esa distancia entre lo que el puerto representa y lo que la sociedad conoce de él. Queremos explicar mejor cómo influye en la vida cotidiana y generar nuevas oportunidades para descubrirlo. Las 18 empresas participantes demuestran el interés que despierta este desafío y las posibilidades de abordarlo desde la innovación.
¿Qué significa, en términos prácticos, conectar el puerto con la ciudadanía y qué colectivos deberían participar en el diseño de las soluciones?
Significa que un vecino pueda comprender qué sucede en el puerto, que un estudiante descubra sus profesiones o que una familia conozca su historia. También que un crucerista encuentre, desde su llegada, una conexión con la cultura, el patrimonio y el comercio de Almería.
La propuesta ganadora, «Almería, Puerto Vivo», de Sebka Technology, plantea esa relación en ambos sentidos: del puerto hacia la ciudad y de la ciudad hacia el puerto, mediante historias y personajes digitales vinculados a lugares reales.
Para diseñar una solución útil debemos escuchar a trabajadores y empresas portuarias, asociaciones vecinales, centros educativos, Universidad, agentes culturales, profesionales turísticos y comercio local. También es fundamental incorporar a personas de distintas edades y con diferentes necesidades de accesibilidad.
¿Cómo puede la innovación ayudar a explicar la actividad portuaria y a hacer más accesibles sus oportunidades, servicios y espacios, respetando las necesidades operativas y de seguridad?
La innovación permite acercar actividades que no siempre pueden visitarse físicamente. A través de la realidad aumentada, por ejemplo, un personaje que represente a un trabajador podrá explicar su profesión, y otro podrá mostrar cómo ha evolucionado un enclave o cuáles son los retos ambientales del puerto.
La elección de los puntos y recorridos deberá coordinarse con la Autoridad Portuaria, utilizando espacios autorizados y compatibles con la operativa. Así podemos facilitar el conocimiento del puerto sin interferir en su funcionamiento.
Además, la experiencia debe ser sencilla y contemplar distintos idiomas y formatos accesibles. La tecnología aporta valor cuando ayuda a comprender: los contenidos deben ser rigurosos y estar supervisados, también cuando se utilice inteligencia artificial para producirlos.
Desde la Fundación Bahía Almeriport, ¿cómo puede facilitarse la colaboración entre comunidad portuaria, empresas, instituciones y agentes ciudadanos para que una propuesta tenga continuidad?
La Fundación puede actuar como punto de encuentro entre quienes conocen la actividad portuaria, quienes desarrollan la solución y quienes van a utilizarla. Podemos facilitar contactos, identificar contenidos y conectar el proyecto con iniciativas educativas, culturales y turísticas del territorio.
Para que tenga continuidad, esa colaboración debe traducirse en responsabilidades concretas: quién valida la información, quién actualiza los contenidos, cómo se mantiene la herramienta y con qué recursos.
Nuestra aportación debe ser ayudar a construir esa colaboración y favorecer que el proyecto tenga uso real. Incorporarlo a visitas educativas, acciones de divulgación o a la bienvenida de cruceristas puede darle recorrido más allá de su presentación inicial.
¿Qué debería demostrar el proyecto ganador en una primera aplicación y qué indicadores utilizarían para evaluar si mejora la relación entre el puerto y la ciudad?
La primera aplicación debería demostrar que la herramienta funciona, que resulta fácil de utilizar y que permite conocer mejor el puerto. La memoria propone una fase inicial con ocho personajes digitales, cuyos contenidos y emplazamientos se definirían junto con la Autoridad Portuaria.
Evaluaría usuarios, experiencias iniciadas y completadas, puntos visitados y participación de centros educativos. También la facilidad de uso, las incidencias y la satisfacción de los participantes.
Pero el indicador más relevante sería comprobar qué han aprendido y si ha cambiado su percepción del puerto. Para ello, plantearía preguntas breves antes y después de la experiencia. Las descargas muestran alcance; el conocimiento adquirido nos ayuda a valorar si estamos cumpliendo el objetivo.
¿Qué importancia tiene la celebración de un foro como este en Málaga para acercar a puertos, empresas y destinos, y qué resultado concreto le gustaría que dejara?
Estos encuentros permiten poner en contacto necesidades reales de los puertos con empresas capaces de aportar soluciones y con los destinos que pueden beneficiarse de ellas. También permiten compartir experiencias entre puertos y aprender de retos comunes, adaptando las respuestas a cada territorio.
Me gustaría que el foro dejara una hoja de ruta concreta para avanzar hacia la primera aplicación de «Almería, Puerto Vivo»: interlocutores definidos, espacios y contenidos prioritarios, y criterios compartidos para evaluar los resultados.
El mejor resultado sería que las conversaciones de Málaga se tradujeran en una experiencia útil para Almería y en aprendizajes que pudieran servir a otros puertos.
