Antonio Tejada: «El navegante no consume exclusivamente un amarre. Consume territorio»
El periodista y comunicador especializado en el sector náutico, portuario y marítimo Antonio Tejada, director de PuertosDeportivos.info, moderó la mesa redonda «El destino náutico en Melilla» del III Encuentro Marítimo Suncruise, celebrado el 15 de octubre en el Real Club Marítimo de Melilla bajo el lema «Hablamos con Navieras: Navegación Azul por el Mar de Alborán». En esta entrevista, realizada antes del encuentro, defiende la necesidad de conectar los servicios portuarios con la oferta de la ciudad y plantea la información especializada y la cooperación entre destinos como herramientas para atraer navegantes. Su propuesta pasa por transformar el diálogo sectorial en actuaciones concretas, desde itinerarios compartidos hasta una mejor coordinación de la información y los calendarios.
¿Qué condiciones debe reunir Melilla para posicionarse como destino náutico, además de disponer de amarres?
Un destino náutico empieza en el amarre, pero no termina en él. Disponer de capacidad portuaria es imprescindible, pero el navegante valora toda la experiencia que encuentra antes de llegar, durante su estancia y una vez que desembarca.
Melilla tiene que construir una propuesta en la que estén conectados los servicios portuarios, el mantenimiento y asistencia a las embarcaciones, la información al navegante, la restauración, el alojamiento, el comercio, el patrimonio, la cultura y las experiencias que ofrece la ciudad. También son fundamentales aspectos como la accesibilidad, la seguridad, la conectividad y la facilidad para organizar la estancia.
El reto es conseguir que quien llega en barco no perciba únicamente un puerto donde atracar, sino un destino al que merece la pena llegar, permanecer y regresar.
¿Qué diferencias encuentra entre promocionar una marina y construir una propuesta integral de turismo náutico?
Promocionar una marina consiste fundamentalmente en explicar qué instalaciones, amarres y servicios ofrece. Construir una propuesta de turismo náutico implica algo bastante más amplio: diseñar una experiencia alrededor de la navegación.
El navegante no consume exclusivamente un amarre. Consume territorio. Sale del puerto, visita la ciudad, come en sus restaurantes, compra, contrata servicios, conoce su patrimonio y participa en actividades. Por eso el turismo náutico debe trabajarse de manera transversal y conectando al puerto con el destino.
Una marina puede ser excelente técnicamente y, sin embargo, no haber desarrollado todavía un producto turístico completo. El salto se produce cuando administraciones, puerto, empresas, comercio, restauración y operadores comienzan a trabajar con una visión común y a entender al navegante como un visitante del conjunto del territorio.
¿Qué cuestiones quiere poner sobre la mesa para conectar la gestión de puertos deportivos con la experiencia del visitante?
Me interesa especialmente hablar de algo que a veces damos por supuesto: qué ocurre desde que un navegante comienza a plantearse visitar un destino hasta que abandona el puerto.
Hay que analizar si encuentra fácilmente información, si sabe cómo reservar, qué servicios tendrá disponibles cuando llegue, qué puede hacer en tierra, cómo desplazarse, dónde comer, qué experiencias puede contratar y a quién dirigirse si necesita cualquier asistencia.
La gestión portuaria y la gestión turística no deberían funcionar como compartimentos separados. Necesitamos integrar mejor el puerto con la ciudad y trabajar la experiencia completa del usuario.
También creo que debemos escuchar más al propio navegante, utilizar datos para conocer sus necesidades y evaluar posteriormente su experiencia. Muchas mejoras no requieren grandes infraestructuras; requieren coordinación, información y una visión compartida del destino.
¿Qué papel pueden tener la información especializada y la comunicación en la captación de navegantes?
Un papel fundamental. En turismo náutico existe todavía mucha oferta que no llega adecuadamente al navegante porque está dispersa, es difícil de encontrar o no responde a las preguntas concretas que una persona se plantea cuando está preparando una navegación.
La comunicación especializada debe reducir incertidumbre. Un navegante necesita conocer amarres, servicios técnicos, combustible, condiciones de acceso, posibilidades de reparación, restauración, alojamiento, actividades en tierra y características del entorno. Cuanto más clara, actualizada y accesible sea esa información, más fácil será transformar el interés en una visita real.
Además, no debemos limitarnos a comunicar cuando existe una regata o un gran evento. Los destinos tienen que construir un relato continuado durante todo el año y estar presentes en medios especializados, canales digitales y espacios donde los navegantes buscan información.
Comunicar bien no consiste únicamente en generar notoriedad. Consiste en ayudar a tomar una decisión.
¿Qué oportunidades de cooperación ve entre Melilla y otros destinos náuticos del Mar de Alborán?
Creo que existe una oportunidad muy importante para dejar de trabajar exclusivamente como destinos individuales y empezar a pensar en términos de itinerarios y territorios náuticos conectados.
El navegante se desplaza. Por eso tiene sentido crear rutas entre puertos, compartir información, coordinar calendarios de eventos, desarrollar acciones promocionales conjuntas y facilitar que una persona que llega a un destino conozca cuál puede ser su siguiente escala.
El Mar de Alborán puede convertirse en un elemento común sobre el que construir producto turístico. Cada puerto y cada ciudad conservarán evidentemente su identidad, pero pueden presentarse conjuntamente ante determinados mercados.
También veo posibilidades de cooperación en formación, sostenibilidad, promoción internacional, intercambio de datos y buenas prácticas y desarrollo de experiencias que permitan recorrer distintos destinos mediante la navegación.
Melilla tiene además una posición geográfica singular dentro de ese espacio y puede desempeñar un papel muy interesante en esa red.
¿Qué importancia tiene la celebración de un encuentro como el III Encuentro Marítimo Suncruise en Melilla para acercar a puertos, navieras y destinos, y qué resultado concreto le gustaría que dejara?
Estos encuentros son útiles precisamente porque permiten sentar en una misma mesa a actores que habitualmente analizan el mismo territorio desde perspectivas diferentes. Puertos, navieras, marinas, destinos, administraciones, empresas turísticas y profesionales de la comunicación forman parte de una misma cadena, aunque no siempre trabajen de manera suficientemente coordinada.
Celebrarlo en Melilla tiene además un valor añadido porque obliga a mirar directamente al Mar de Alborán como un espacio compartido de navegación, conectividad y turismo.
Me gustaría que el encuentro dejara algo muy concreto: no únicamente conclusiones, sino una pequeña hoja de ruta de cooperación. Identificar varias actuaciones realizables —por ejemplo, mejorar la información compartida entre destinos, trabajar itinerarios náuticos comunes, coordinar determinados calendarios y establecer mecanismos de seguimiento— sería ya un resultado importante.
Los encuentros sectoriales tienen verdadero valor cuando la conversación continúa después de que termina la jornada. Si conseguimos que de Melilla salgan nuevas conexiones y dos o tres proyectos concretos sobre los que seguir trabajando, habrá merecido la pena.
