El director general de Puerto Sotogrande, Miguel Ángel Díez, participará en la mesa redonda «El destino náutico en Melilla» del III Encuentro Marítimo Suncruise, que se celebrará el próximo 15 de octubre en el Real Club Marítimo de Melilla bajo el lema «Hablamos con Navieras: Navegación Azul por el Mar de Alborán». En esta entrevista previa, Díez aborda la importancia de conectar los puertos deportivos con la oferta cultural, gastronómica y comercial de sus destinos, así como el papel de la digitalización y la sostenibilidad en la experiencia del navegante. Su propuesta para el encuentro es avanzar hacia una agenda compartida que permita convertir los recursos de Melilla en experiencias accesibles y comercializables.

Desde su experiencia al frente de Puerto Sotogrande, ¿qué servicios influyen más en la satisfacción y la fidelización de los navegantes?

La satisfacción y la fidelización de los navegantes y usuarios de un puerto deportivo dependen, en primer lugar, de la calidad y la fiabilidad del conjunto del servicio.

No basta con disponer de un atraque; el usuario espera encontrar seguridad, facilidad de llegada, buena atención, instalaciones cuidadas y capacidad de respuesta ante cualquier necesidad o incidencia.

También son muy importantes los servicios complementarios: suministro de combustible, mantenimiento y reparación, limpieza, seguridad, restauración, comercio, conectividad y una información clara sobre todo lo que el navegante puede encontrar en el puerto y en su entorno.

Desde mi punto de vista, la diferencia está muchas veces en los pequeños detalles y en la capacidad de anticiparse a las necesidades del cliente. Una marina debe ofrecer una experiencia sencilla, cómoda y coherente desde la reserva y la llegada hasta la salida. La profesionalidad del equipo, la atención personalizada y la relación de confianza que se construye con el usuario son elementos esenciales para lograr que vuelva y recomiende el destino.

¿Qué aprendizajes de la gestión de una marina pueden ser útiles para desarrollar la oferta náutica de Melilla?

La gestión de una marina demuestra que un puerto no debe entenderse únicamente como una infraestructura, sino como una puerta de entrada a un destino. Un puerto deportivo es un intercambiador de servicios entre el navegante y el entorno donde se ubica. El visitante no busca solo un lugar donde atracar; busca seguridad, servicios, actividades y motivos para permanecer más tiempo y conocer el entorno.

La integración territorial del puerto, así como la integración social del mismo, son factores fundamentales a aplicar para conseguir objetivos de desarrollo.

En el caso de Melilla, considero fundamental continuar trabajando en la conexión e integración entre el puerto y la ciudad. Su patrimonio, su arquitectura, su diversidad cultural, su gastronomía, sus playas y su relación con el mar de Alborán constituyen activos de gran valor. El reto consiste en convertir esos recursos en experiencias concretas, accesibles y comercializables.

También es importante diseñar propuestas adaptadas a diferentes perfiles y tiempos de estancia: pasajeros de crucero, navegantes en tránsito, grupos de chárter, turistas náuticos, participantes en eventos deportivos o visitantes interesados en la cultura y la gastronomía.

La experiencia de una marina también pone de manifiesto la importancia de la coordinación. Puerto, administraciones, empresas náuticas, restaurantes, comercios, operadores turísticos y entidades culturales deben trabajar con una visión común. Un destino no se construye con acciones aisladas, sino ofreciendo al visitante una experiencia integrada y coherente.

¿Cómo se consigue que el puerto deportivo funcione como punto de conexión con la gastronomía, el comercio y las experiencias del destino?

El primer paso es asumir que el puerto forma parte primordial del destino y que la experiencia del visitante no termina en el muelle. Al contrario, el muelle debe ser el comienzo de la experiencia de ciudad.

Para ello, es necesario facilitar la conexión física y funcional entre el puerto y la oferta del entorno. La señalización, la información turística, la movilidad, la atención al visitante y la presentación de las actividades disponibles tienen un papel determinante. El navegante debe conocer con facilidad qué puede hacer, dónde puede comer, qué lugares puede visitar y qué servicios tiene a su alcance.

Además, es necesario crear productos concretos y fáciles de contratar: rutas culturales, experiencias gastronómicas, visitas patrimoniales, actividades náuticas, propuestas de naturaleza y programas vinculados a eventos o al turismo deportivo. No basta con afirmar que existe patrimonio, gastronomía o cultura; hay que estructurar esos recursos y convertirlos en experiencias que respondan a las expectativas del visitante.

La colaboración con restaurantes, comercios, empresas de excursiones y entidades culturales debe ser estable. También resulta conveniente desarrollar acciones conjuntas de promoción y medir el resultado de esas iniciativas. El objetivo es que el visitante permanezca más tiempo, consuma en la ciudad, conozca su identidad y se marche con el deseo de regresar.

¿Qué mejoras de gestión o herramientas digitales tienen un efecto más directo en el servicio al usuario?

Las herramientas digitales pueden mejorar de forma significativa la relación con el usuario cuando se aplican a necesidades concretas. La reserva y contratación de servicios, la comunicación previa a la llegada, la información sobre disponibilidad, la gestión documental y la atención de incidencias son ámbitos en los que la digitalización puede aportar rapidez y comodidad.

También es importante que el navegante pueda acceder fácilmente desde su teléfono a información actualizada sobre el puerto, los servicios disponibles, las normas de uso, la meteorología, los establecimientos cercanos y las actividades del destino. Una comunicación clara y multilingüe contribuye a mejorar mucho la experiencia.

En el ámbito interno, los sistemas integrados de gestión permiten coordinar mejor los atraques, el mantenimiento, la facturación, la relación con proveedores y el seguimiento de las solicitudes de los clientes. La digitalización también facilita conocer mejor los patrones de uso, detectar problemas recurrentes y medir la satisfacción.

En cualquier caso, la tecnología debe estar al servicio de la atención, no sustituirla por completo. En una marina sigue siendo imprescindible contar con equipos profesionales, accesibles y capaces de ofrecer una respuesta humana y personalizada cuando el usuario lo necesita.

¿Cómo puede una marina avanzar en sostenibilidad sin perder calidad de servicio ni viabilidad económica?

La sostenibilidad debe entenderse como un criterio transversal de gestión y también como una oportunidad de mejora, no como una limitación al desarrollo. Una marina sostenible es aquella que utiliza los recursos de forma eficiente, reduce sus impactos, protege el entorno que hace atractivo al propio destino y se integra completamente con la sociedad a la que sirve.

Entre las líneas de actuación más importantes se encuentran la reducción y correcta gestión de residuos, el uso eficiente del agua y de la energía, la protección del litoral, la prevención de vertidos, la sensibilización de usuarios y proveedores, la incorporación progresiva de soluciones más eficientes en las instalaciones y los servicios, la responsabilidad social y la integración territorial.

También es necesario integrar la sostenibilidad en la operativa diaria y en la relación con los clientes. La información y la concienciación son fundamentales, porque el comportamiento de los usuarios puede contribuir de forma decisiva a reducir los impactos.

Desde el punto de vista económico, muchas medidas sostenibles generan además una mayor eficiencia y permiten reducir consumos y costes a medio plazo, además de generar un impacto reputacional positivo. Al mismo tiempo, cada vez existe una mayor demanda de destinos responsables por parte de los navegantes y de las empresas turísticas. Por tanto, proteger el entorno no significa renunciar a la competitividad; significa garantizar que el crecimiento pueda mantenerse y que el destino conserve sus valores a largo plazo.

¿Qué importancia tiene la celebración de un encuentro como el III Encuentro Marítimo Suncruise en Melilla para acercar a puertos, navieras y destinos, y qué resultado concreto le gustaría que dejara?

Este tipo de encuentros tiene una gran importancia porque permite poner en contacto a los distintos actores que participan en la actividad marítima y turística: puertos, navieras, administraciones, empresas náuticas, destinos, operadores y profesionales especializados.

El trabajo en red es muy importante. Desde Puerto Sotogrande venimos trabajando en el concepto que denominamos “clúster tecnológico” de puertos deportivos con la aplicación de nuevas tecnologías, IA y blockchain.

El diálogo directo ayuda a comprender mejor las necesidades de las navieras, conocer las expectativas de los visitantes y detectar oportunidades de colaboración. También permite compartir experiencias, identificar buenas prácticas y avanzar hacia propuestas más coordinadas en el conjunto del mar de Alborán.

Además, la celebración del encuentro en Melilla contribuye a proyectar la ciudad como un destino náutico con personalidad propia. Melilla tiene una localización estratégica y una combinación singular de patrimonio, cultura, gastronomía, naturaleza y relación con el Mediterráneo. El reto es presentar todo ello de forma integrada y convertirlo en una propuesta clara para el mercado.

Me gustaría que el encuentro dejara como resultado concreto una agenda compartida de trabajo. Sería positivo avanzar en una mayor coordinación entre puerto y ciudad, diseñar productos náuticos y culturales comercializables, mejorar la interlocución con los distintos actores implicados y explorar rutas y acciones conjuntas entre puertos deportivos.

En definitiva, el objetivo debería ser que Melilla consolide su percepción como un destino al que los barcos llegan y en el que los visitantes encuentran multitud de actividades culturales, gastronómicas, deportivas, sociales, etc., que permiten disfrutar de una experiencia variada y atractiva. Como solemos decir, el puerto es la puerta de entrada, pero el destino es el entorno, la ciudad, su gente y su cultura.