La Organización Marítima Internacional (OMI) adoptó en mayo de 2026 el Código Internacional de Seguridad para buques de superficie marítimos autónomos (Código MASS, por sus siglas en inglés), lo cual marca un hito en la regulación del transporte marítimo, estableciendo por primera vez un marco normativo internacional específico para la operación de embarcaciones con distintos grados de autonomía.
Este nuevo instrumento regulatorio, que entrará en vigor progresivamente, responde a la necesidad de adaptar el derecho marítimo internacional a los avances tecnológicos que están redefiniendo el sector. La OMI ha asumido como prioridad garantizar que la innovación se despliegue dentro de un entorno jurídico claro, predecible y actualizado.
El derecho marítimo internacional se ha construido sobre la premisa de la presencia humana a bordo. Por ello, los principales convenios internacionales requerirán modificaciones sustanciales para adaptarse a la realidad de los buques autónomos.
No obstante lo anterior, un pilar fundamental del nuevo marco regulatorio es la preservación de la supervisión humana. El capitán mantendrá en todo momento la responsabilidad última sobre la operación del buque, con independencia de que se encuentre físicamente a bordo o ejerza el mando de forma remota. Esta exigencia garantiza que, aun en escenarios de navegación autónoma, exista siempre una autoridad humana facultada para intervenir y adoptar las decisiones críticas que la seguridad marítima demande. El Código MASS constituye el primer instrumento internacional que regula específicamente los buques de superficie marítimos autónomos. La OMI ha definido diferentes grados de autonomía, que van desde embarcaciones con sistemas de apoyo a la toma de decisiones hasta buques completamente autónomos sin tripulación a bordo.
El Código establece requisitos obligatorios en materia de diseño, construcción, equipamiento y operación de estas embarcaciones, así como disposiciones relativas a la formación del personal que opera los buques de forma remota desde centros de control en tierra.
La adopción del Código MASS por parte de la OMI representa un avance fundamental en la regulación del transporte marítimo internacional. Este marco normativo no solo proporciona la seguridad jurídica necesaria para el desarrollo de buques autónomos, sino que también establece las bases para una transformación profunda del sector naviero.
Los beneficios potenciales son considerables: la automatización de operaciones marítimas podría optimizar el consumo de combustible, reducir tiempos de navegación y disminuir significativamente los costes asociados a la tripulación, contribuyendo así a una mayor eficiencia operativa y sostenibilidad ambiental.
No obstante, la materialización de estos beneficios dependerá de la capacidad del marco regulatorio para evolucionar al mismo ritmo que una tecnología en constante desarrollo. Esta evolución deberá tener en cuenta los aspectos relativos a la seguridad marítima, la protección del medio ambiente, la agilización del comercio internacional y el impacto que la transición hacia la autonomía pueda generar sobre el personal del sector, tanto tripulante como terrestre.
En definitiva, el Código MASS inaugura una nueva era en la navegación marítima, donde la innovación tecnológica y la regulación deberán avanzar de manera coordinada para garantizar operaciones seguras, eficientes y respetuosas con el medio ambiente.

