El International Sailing Summit – III Encuentro Profesional de Náutica y Puertos Deportivos reunirá los próximos 11 y 12 de junio en Málaga a algunos de los principales representantes de la industria náutica española. Entre ellos estará Tomás Azcárate, presidente de Marinas de España, quien participará en el panel dedicado a las estrategias y oportunidades para el desarrollo internacional del turismo náutico. En esta entrevista analiza la evolución de las marinas españolas, los retos regulatorios del sector y las oportunidades que ofrece Andalucía para consolidarse como uno de los grandes destinos náuticos del Mediterráneo.
El turismo náutico vive una etapa de transformación y crecimiento en distintos mercados internacionales. ¿Cómo está evolucionando actualmente el sector de las marinas y puertos deportivos en España?
El sector vive un momento de clara madurez y, a la vez, de transformación profunda. España es ya una referencia consolidada en el Mediterráneo: los grandes salones náuticos de Palma y Barcelona, la pujanza del segmento del gran yate y el crecimiento sostenido del turismo náutico así lo confirman. Las cifras de actividad son positivas y la demanda internacional sigue mirando hacia nuestro litoral con mucho interés.
Pero más allá de los datos de coyuntura, lo que observamos es un cambio estructural en la forma en que los puertos deportivos son percibidos: ya no son meros equipamientos de amarre, sino infraestructuras estratégicas para el desarrollo del litoral. Esa transformación exige inversión, modernización y estabilidad regulatoria. Y ahí es donde la Federación tiene mucho trabajo por delante: acompañar ese proceso de cambio con una voz unificada y propuestas concretas ante las administraciones.
Desde Marinas de España trabajáis en la representación y promoción de buena parte del sector náutico nacional. ¿Cuáles son hoy los principales retos para mantener la competitividad de los puertos deportivos españoles?
El primero es la gobernanza y el marco competencial. Tenemos un mapa muy fragmentado, con competencias repartidas entre el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos, lo que genera inseguridad jurídica y dificultades en la gestión al generarse descoordinación y tensiones competenciales.
El segundo es el régimen concesional y administrativo. Muchas de nuestras instalaciones operan con concesiones próximas a su vencimiento, sin reglas claras sobre prórrogas ni sobre los criterios de renovación. Sin estabilidad concesional no hay inversión, y sin inversión no hay modernización.
El tercero es el desarrollo territorial y la actividad económica: integrar los puertos en sus ciudades y comarcas, conectar la oferta del mar con la del interior, evitar que las marinas sean enclaves cerrados y aprovechar al máximo su capacidad para vertebrar economía local.
El cuarto, y quizás el menos visible, es la fiscalidad. España compite con jurisdicciones vecinas del Mediterráneo que aplican condiciones más ventajosas para el sector náutico. Cerrar esa brecha es imprescindible si queremos seguir atrayendo un turismo náutico de alto valor añadido.
Andalucía y el Mar de Alborán cuentan con un enorme potencial como destino náutico internacional. ¿Qué oportunidades identificas para seguir impulsando este posicionamiento?
Andalucía tiene una posición privilegiada que no muchos destinos mediterráneos pueden igualar: una fachada litoral de más de 900 kilómetros, condiciones climáticas excepcionales durante prácticamente todo el año, una oferta cultural y gastronómica de primer orden y una conectividad aérea que la hace accesible desde los principales mercados emisores europeos.
El Mar de Alborán, en particular, es un espacio náutico singularmente interesante: conecta el Atlántico con el Mediterráneo, tiene una identidad propia y alberga instalaciones de gran calidad. El trabajo que está desarrollando Suncruise en la promoción conjunta de los puertos andaluces bajo una marca territorial es exactamente el modelo que el sector necesita: coordinación entre instalaciones, posicionamiento de destino y no solo de puerto individual, y vinculación entre la oferta náutica y la riqueza del entorno.
La oportunidad está en consolidar ese modelo, ampliarlo e integrarlo en los circuitos de turismo náutico internacional. Para eso hacen falta inversión, marketing de destino y, sobre todo, la certeza regulatoria que permita a los operadores comprometerse con proyectos de largo recorrido.
El perfil del usuario náutico está evolucionando hacia experiencias más completas, sostenibles y personalizadas. ¿Cómo se están adaptando las marinas y puertos deportivos a estas nuevas demandas?
El usuario náutico actual no busca solo un amarre: busca una experiencia. Quiere conectividad, servicios de calidad, oferta gastronómica y cultural, sensación de pertenencia a una comunidad. Y, cada vez más, valora que esa experiencia sea coherente con sus convicciones medioambientales. Es un cambio de fondo que los puertos más avanzados ya están integrando en su modelo de gestión.
Estamos viendo marinas que han transformado sus instalaciones en espacios de ocio activo integrados en la ciudad, con oferta de actividades acuáticas, áreas de restauración, programación cultural y una apuesta decidida por la sostenibilidad: paneles solares, puntos de carga eléctrica, gestión eficiente de residuos y certificaciones ambientales. Eso ya no es una ventaja diferencial; está empezando a ser una exigencia del mercado.
El reto es que esa transformación llegue al conjunto del sector y no quede reservada a unas pocas instalaciones de referencia. Desde Marinas de España trabajamos precisamente para que las buenas prácticas se difundan y el listón de todo el sistema se eleve.
La sostenibilidad, la digitalización y la innovación están transformando la gestión portuaria. ¿Qué tendencias crees que marcarán el futuro de la industria náutica en los próximos años?
Señalaría tres tendencias que ya están aquí y que van a intensificarse. La primera es la electrificación: la propulsión eléctrica e híbrida está dejando de ser una curiosidad para convertirse en una opción real en cada vez más segmentos de la flota. Los puertos tienen que adaptarse, con infraestructura de carga y capacidad para gestionar picos de demanda energética.
La segunda es la digitalización de la gestión portuaria: reservas online, pasarelas de pago integradas, sistemas de monitorización en tiempo real o gestión de la calidad del agua. Las marinas que no digitalicen sus operaciones en los próximos años van a perder competitividad de forma acelerada.
Y la tercera, que me parece quizás la más estratégica, es la integración del dato sectorial. Necesitamos estadísticas fiables y comparables sobre empleo, impacto económico, tráfico o calidad de las aguas para poder fundamentar nuestras posiciones ante los reguladores con evidencia sólida. Sin datos, no hay política sectorial eficaz.
La colaboración entre administraciones, operadores y empresas privadas parece cada vez más importante. ¿Qué papel juega esta cooperación en el desarrollo del sector náutico español?
Es absolutamente central. La realidad de los puertos deportivos españoles es que la gran mayoría operan bajo un régimen concesional en el que el espacio es público y la gestión es privada. Eso hace que la calidad de la relación entre administración concedente y operador sea determinante para el funcionamiento del sistema.
Cuando esa relación es fluida, basada en confianza y en marcos claros, el resultado son buenas instalaciones bien gestionadas que generan valor para el territorio. Cuando hay conflicto o inseguridad jurídica, el resultado es parálisis inversora y deterioro del servicio.
Desde Marinas de España defendemos un modelo de colaboración público-privada maduro, en el que las administraciones establezcan los marcos y los objetivos —medioambientales, de calidad y de servicio público— y los operadores privados tengan la estabilidad y las condiciones necesarias para invertir y gestionar con eficacia. No son intereses contrapuestos; son complementarios. Y los territorios que antes entiendan eso serán los que lideren el sector en los próximos años.
Para terminar, ¿qué importancia tiene para Marinas de España participar en un encuentro como el International Sailing Summit a la hora de compartir visión estratégica y generar nuevas oportunidades para la industria?
El International Sailing Summit es uno de los foros de referencia del sector náutico en España, y Málaga se ha consolidado como su sede natural con mucho acierto. En pocas horas y en un mismo espacio confluyen profesionales de los puertos, representantes de las administraciones, empresas de tecnología e innovación y actores del turismo náutico. Eso es difícil de reproducir en otro contexto.
Para Marinas de España, participar en este encuentro tiene un valor doble. Por un lado, es una oportunidad de trasladar directamente al sector y a las administraciones cuál es nuestra visión estratégica, cuáles son los retos que vemos y qué propuestas ponemos sobre la mesa. Por otro, es un espacio de escucha: conocer lo que están haciendo otras instalaciones, qué soluciones están funcionando y qué preocupaciones son comunes.
Ese intercambio horizontal entre profesionales es tan valioso como cualquier documento técnico.
En esta tercera edición, además, el momento es especialmente relevante. Hay debates normativos abiertos de gran calado para el sector, y contar con un foro donde esos debates se producen con rigor y con la presencia de todos los actores es, sencillamente, necesario. Por eso seguiremos participando y apoyando iniciativas como esta.
