Vicente Ferrero Muñoz, PhD, FHEA, de la Universidad Europea, participó en la conversación «La innovación y su interacción con el destino» del Foro de Innovación Suncruise, celebrado el 3 de noviembre en la Autoridad Portuaria de Málaga bajo el título «Mares de oportunidad: el eje de la innovación en el turismo marítimo». En esta entrevista, realizada antes del encuentro, defiende una innovación orientada a resolver problemas y generar beneficios medibles para visitantes, empresas y territorios. El conocimiento compartido, la evaluación de proyectos piloto y la formación de los profesionales centran su propuesta para integrar mejor los puertos en la experiencia turística de los destinos.
Desde la perspectiva académica, ¿qué significa innovar en la relación entre un puerto y su destino turístico y cómo distinguir una mejora real de la mera incorporación de tecnología?
Innovar significa dejar de entender el puerto exclusivamente como una infraestructura de entrada y salida de visitantes para concebirlo como una pieza integrada en la experiencia turística del destino. Esto exige conectar mejor a los distintos agentes, conocer las necesidades del visitante y diseñar experiencias que aporten valor tanto al turista como al territorio.
La tecnología puede ser una herramienta extraordinaria para conseguirlo, pero no es un objetivo en sí mismo. Una innovación es real cuando resuelve un problema, mejora la experiencia, facilita la gestión o genera nuevas oportunidades para el destino. No se trata de incorporar más tecnología, sino de conseguir mejores resultados gracias a ella.
¿Qué información deberían compartir puertos, administraciones y empresas turísticas para comprender mejor al visitante y gestionar su experiencia en tierra?
Deberíamos avanzar hacia una mayor cultura de colaboración y conocimiento compartido. Es importante disponer de información sobre los perfiles de los visitantes, sus motivaciones, intereses, procedencia, tiempo disponible, preferencias de consumo y experiencias que realizan durante su estancia.
También resulta fundamental conocer sus desplazamientos, los puntos de concentración, los servicios que utilizan y su grado de satisfacción. Esta información permitiría segmentar mejor la oferta, anticipar necesidades y diseñar experiencias más adaptadas a cada perfil.
Pero compartir información no significa únicamente acumular datos. Significa convertirlos en conocimiento útil para tomar decisiones. Para ello necesitamos colaboración entre los agentes y mecanismos adecuados que garanticen la protección de los datos personales.
¿Cómo pueden las universidades ayudar a evaluar proyectos de innovación turística antes de extenderlos a otros puertos o destinos?
La universidad puede desempeñar un papel de conexión entre el conocimiento y la realidad empresarial. Podemos contribuir mediante la investigación del comportamiento del consumidor, el análisis de tendencias, la evaluación de modelos de negocio y el estudio del impacto económico, social y ambiental de las iniciativas.
También podemos ayudar a diseñar proyectos piloto, establecer indicadores de evaluación y analizar sus resultados antes de replicarlos en otros contextos. No debemos dar por supuesto que una iniciativa que funciona en un destino tendrá necesariamente el mismo resultado en otro.
La colaboración entre universidad, empresas e instituciones permite precisamente experimentar, aprender y tomar decisiones con mayor fundamento.
¿Qué indicadores permitirían valorar conjuntamente la calidad de la experiencia, el impacto económico local y la sostenibilidad de una propuesta de turismo marítimo?
Creo que debemos superar una visión del éxito turístico basada exclusivamente en el número de visitantes. La afluencia es importante, pero no nos dice por sí sola qué valor está generando esa actividad.
Propongo considerar al menos cuatro dimensiones:
- Experiencia turística: satisfacción, recomendación, percepción de calidad y voluntad de repetir la visita.
- Impacto económico: gasto medio en destino, distribución del gasto entre negocios locales y oportunidades generadas para las empresas del territorio.
- Impacto territorial: diversificación de los espacios visitados y contribución a la conservación y puesta en valor del patrimonio y de las actividades tradicionales.
- Sostenibilidad: impacto ambiental, presión sobre los espacios visitados y percepción de los residentes sobre la actividad turística.
Lo importante es analizar estos indicadores conjuntamente. El objetivo no debería ser atraer más visitantes a cualquier precio, sino generar más valor turístico, económico y social de forma sostenible.
¿Qué capacidades necesitan los profesionales del sector para que la transformación digital se traduzca en mejores servicios, y cómo puede reforzarse la colaboración entre formación y empresa?
Los profesionales necesitan combinar competencias digitales con capacidades que siguen siendo esencialmente humanas. Es importante comprender los datos, manejar herramientas de inteligencia artificial, interpretar información y conocer las posibilidades de la automatización, pero también desarrollar pensamiento crítico, capacidad de adaptación, creatividad y orientación al cliente.
La tecnología por sí sola no transforma una organización. Son las personas quienes deben saber identificar oportunidades, interpretar resultados y convertir las herramientas disponibles en mejores decisiones y servicios.
Desde la universidad tenemos el reto de acercar la formación a los problemas reales de las empresas. Esto exige más proyectos compartidos, aprendizaje basado en retos, contacto con profesionales y oportunidades para que los estudiantes trabajen sobre situaciones reales del sector.
¿Qué importancia tiene la celebración de un foro como este en Málaga para acercar a puertos, empresas y destinos, y qué resultado concreto le gustaría que dejara?
Un foro como este es importante porque permite reunir a actores que, aunque forman parte de una misma cadena de valor turística, no siempre tienen suficientes oportunidades para compartir conocimiento, identificar problemas comunes y desarrollar proyectos conjuntos.
Málaga constituye un contexto especialmente interesante para reflexionar sobre la relación entre actividad portuaria y destino turístico. Pero creo que el verdadero valor de este encuentro debe estar en lo que suceda después.
Me gustaría que dejara una iniciativa concreta de colaboración entre puertos, empresas, instituciones y universidad. Por ejemplo, un proyecto piloto que permita conocer mejor el comportamiento de los visitantes que llegan por mar, identificar oportunidades de mejora y diseñar nuevas experiencias conectadas con la identidad y la oferta local.
En definitiva, que pasemos de hablar de la necesidad de colaborar a empezar a trabajar juntos en proyectos que podamos evaluar y cuyos resultados beneficien tanto al visitante como al destino y a su tejido empresarial.
