La seguridad será uno de los grandes ejes de debate del International Sailing Summit – III Encuentro Profesional de Náutica y Puertos Deportivos, que se celebrará los días 11 y 12 de junio en Málaga. Dentro del programa del encuentro, Julio Carlos Fuentes Gómez, subdirector general de Normativa Marítima y Cooperación Jurídica Internacional de la Dirección General de la Marina Mercante, ofrecerá una keynote centrada en las medidas de protección en la náutica y la seguridad en los puertos deportivos. En esta entrevista analiza los principales retos a los que se enfrenta el sector, la evolución del marco normativo y el papel de la colaboración entre administraciones, operadores y usuarios para avanzar hacia una navegación más segura y sostenible.

La seguridad es un elemento esencial en la gestión de puertos deportivos y actividades náuticas. ¿Cuáles son hoy los principales retos en materia de protección y seguridad dentro del sector marítimo?

La seguridad marítima se enfrenta hoy a un escenario más complejo que hace unos años. En el ámbito de la náutica de recreo confluyen factores muy diversos: el crecimiento de la actividad náutica, la convivencia entre usos propios de la marina mercante con los deportivos, turísticos y recreativos, y la necesidad de incorporar de manera creciente las exigencias de tipo medioambiental.

Desde la Dirección General de la Marina Mercante entendemos que los principales retos pasan por reforzar la prevención, mejorar la formación y la concienciación de los usuarios, garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad y navegación, y asegurar una adecuada coordinación entre administraciones, puertos, clubes, escuelas náuticas, empresas de chárter, servicios de salvamento y usuarios.

También cobran especial importancia la gestión de emergencias, la prevención de la contaminación, la seguridad en las actividades náuticas de alta concentración —regatas, eventos deportivos, excursiones o alquiler de embarcaciones— y la adaptación de los puertos deportivos a nuevas realidades, como la electrificación, los combustibles alternativos, la digitalización de servicios y el incremento de la movilidad náutica.

Desde la Dirección General de Marina Mercante trabajáis en el desarrollo normativo y la cooperación internacional. ¿Cómo está evolucionando el marco regulatorio relacionado con la seguridad en la náutica y los puertos deportivos?

El marco regulatorio está evolucionando hacia un modelo más integrado que queremos que esté recogido mayoritariamente en el futuro Reglamento General de la Navegación de Recreo. En este sentido queremos un marco normativo simplificado y actualizado, preventivo, que fomente la responsabilidad de empresas y usuarios, y adaptado a la realidad actual del sector.

La náutica de recreo ha cambiado mucho: hay más usuarios, más modalidades de navegación, más actividad empresarial vinculada al alquiler y a las experiencias náuticas, y una mayor exigencia social en materia de seguridad y sostenibilidad.

La Dirección General de la Marina Mercante trabaja para que la normativa responda a esa evolución, combinando seguridad jurídica, proporcionalidad en los requisitos y protección efectiva de la vida humana en la mar, de la navegación y del medio marino. En este sentido, el desarrollo normativo debe atender tanto a los requisitos técnicos de las embarcaciones como a las condiciones de uso, inspección, despacho, titulaciones, formación, equipamiento de seguridad y responsabilidades de los distintos operadores.

Además, el marco español debe estar alineado con los estándares internacionales y, especialmente, europeos, pues muchos ciudadanos de los países de nuestro entorno elegirán nuestras aguas para navegar.

La digitalización y las nuevas tecnologías están transformando también los sistemas de control y protección marítima. ¿Qué avances consideras más relevantes en este ámbito?

La digitalización ofrece oportunidades muy importantes para mejorar la seguridad marítima. Entre los avances más relevantes destacaría la mejora de los sistemas de seguimiento del tráfico marítimo, la posibilidad de integrar información procedente de distintas fuentes, la gestión digital de certificados, autorizaciones y documentación de embarcaciones y la incorporación de nuevas tecnologías a la tramitación de nuestros procedimientos en materia de marina mercante.

En cualquier caso, la tecnología debe entenderse como una herramienta al servicio de la seguridad, no como un sustituto de la responsabilidad de todos los implicados en la navegación marítima y nuestra necesidad compartida de coordinarnos y sumar esfuerzos para cumplir los objetivos.

La sostenibilidad y la seguridad aparecen cada vez más conectadas en la gestión portuaria moderna. ¿Cómo influye esta relación en la planificación y operativa de los puertos deportivos?

Seguridad y sostenibilidad son hoy dos dimensiones inseparables. Un puerto deportivo seguro no es solo aquel que evita accidentes personales o incidentes de navegación; también es aquel que previene vertidos, gestiona adecuadamente residuos, reduce riesgos ambientales, ordena sus operaciones y minimiza impactos sobre el litoral y los ecosistemas marinos.

Esta relación influye directamente en la planificación de los puertos deportivos: en la ordenación de los amarres, la gestión del combustible, la prevención de incendios, los planes de emergencia, la recogida de residuos, la disponibilidad de medios anticontaminación, la regulación de actividades náuticas y la compatibilidad entre el uso recreativo y la protección del medio marino.

Además, la transición hacia embarcaciones más eficientes, la electrificación de servicios, los nuevos sistemas de propulsión y los combustibles alternativos plantean oportunidades, pero también nuevos riesgos que deben ser gestionados adecuadamente. La sostenibilidad no puede abordarse al margen de la seguridad técnica y operativa. Ambas deben integrarse desde el diseño, la autorización y la explotación diaria de las instalaciones.

Andalucía y el Mar de Alborán cuentan con una intensa actividad marítima y náutica. ¿Qué oportunidades existen para reforzar la seguridad y la coordinación entre los distintos actores del sector?

Andalucía y el Mar de Alborán constituyen un espacio marítimo especialmente relevante por su intensidad de tráfico, su posición estratégica entre el Atlántico y el Mediterráneo, la proximidad al Estrecho de Gibraltar, la actividad pesquera, comercial, portuaria, turística y recreativa, y la existencia de zonas de elevado valor ambiental.

Esta realidad exige una coordinación particularmente estrecha. Existen oportunidades claras para reforzar los protocolos de comunicación, mejorar la planificación de eventos náuticos, compartir información operativa, coordinar campañas de seguridad, impulsar formación específica para usuarios y empresas, y fortalecer la cooperación entre Capitanías Marítimas, Salvamento Marítimo, autoridades portuarias, puertos deportivos, Guardia Civil, comunidades autónomas, ayuntamientos y entidades del sector.

También es importante aprovechar el conocimiento local. Los gestores de puertos deportivos, clubes náuticos, escuelas, empresas de chárter y profesionales del mar conocen muy bien la realidad cotidiana de sus zonas de navegación. Integrar ese conocimiento en la planificación preventiva ayuda a detectar riesgos, adaptar medidas y mejorar la respuesta ante incidentes.

La cooperación entre administraciones, puertos, empresas y usuarios resulta clave para garantizar entornos marítimos seguros. ¿Qué importancia tiene esta colaboración en el contexto actual?

La colaboración es esencial y supone reconocer que tenemos una responsabilidad compartida entre todos.

Las administraciones deben establecer reglas claras, supervisar su cumplimiento, coordinar la respuesta ante emergencias y promover una cultura de seguridad. Los puertos deportivos deben integrar la seguridad en su gestión diaria, disponer de planes y medios adecuados, y colaborar activamente con las autoridades competentes. Las empresas deben operar con profesionalidad, transparencia y respeto a las condiciones de seguridad. Y los usuarios deben asumir que la navegación recreativa exige formación, prudencia y responsabilidad.

En el contexto actual, marcado por el aumento de la actividad náutica, la presión sobre el litoral, la aparición de nuevas tecnologías y mayores exigencias ambientales, esta cooperación resulta todavía más necesaria. La prevención funciona cuando existe comunicación fluida, confianza institucional, intercambio de información y capacidad de reacción conjunta.

Para terminar, ¿qué valor tiene para vosotros participar en un encuentro como el International Sailing Summit a la hora de compartir conocimiento y analizar los desafíos futuros de la seguridad marítima y portuaria?

Para la Dirección General de la Marina Mercante, participar en un encuentro como el International Sailing Summit tiene un valor muy importante. Estos foros permiten escuchar al sector y aprender mucho de él, no solo de cómo funciona y qué necesidades tiene, sino, sobre todo, de qué espera de la Administración marítima.

Además, este encuentro nos permite compartir criterios, conocer experiencias prácticas, identificar problemas reales y anticipar los desafíos que van a marcar la evolución de la náutica y de los puertos deportivos en los próximos años.

La seguridad marítima requiere diálogo permanente. Las administraciones necesitamos conocer de primera mano la realidad de los operadores, de los gestores portuarios, de los clubes, de las escuelas, de los usuarios y de las empresas que desarrollan su actividad en el mar. Del mismo modo, estos encuentros permiten explicar el sentido de las políticas públicas, de la normativa y de las medidas de control, que no tienen otra finalidad que proteger la vida humana en la mar, garantizar una navegación segura y preservar el medio marino.