La relación entre el vino y el mar adquiere una dimensión completamente nueva en el proyecto de Escaramujo Wines. Esta iniciativa, impulsada por Víctor M. Gómez junto a su socio Palú, combina enología y acuicultura en una propuesta singular: la crianza submarina de vinos en el mar de Alborán, acompañada de experiencias que permiten a los visitantes descubrir el proceso directamente en alta mar. En esta entrevista, Gómez explica cómo nació el proyecto, qué hace diferente a los vinos envejecidos bajo el mar y qué oportunidades existen para seguir desarrollando experiencias que conecten gastronomía, territorio y turismo náutico.

Escaramujo Wines es un proyecto muy singular que combina enología y mar. ¿Cómo surgió la idea de crear una bodega submarina y qué os llevó a apostar por este concepto?

Yo ya conocía y comercializaba los vinos submarinos de otra empresa española a través de mi empresa de distribución de vinos, y obviamente era un producto novedoso, llamativo y con mucho potencial.

Un día me presentaron a mi actual compañero, Palú, que tiene la granja de ostras en Estepona; él también había visto en televisión algún reportaje sobre los vinos submarinos, y decidimos por qué no unirnos, unir nuestros conocimientos mutuos en cada uno de nuestros sectores, enología y acuicultura, y desarrollar este precioso proyecto de guarda submarina de vinos junto con la cría de ostras y zamburiñas, mediante un sistema diferenciador a lo que hasta hoy se viene desarrollando.

La crianza del vino bajo el mar es todavía una práctica poco conocida para muchos visitantes. ¿Qué diferencias aporta este proceso frente a los métodos tradicionales de envejecimiento del vino?

Depende del proceso de guarda y de las condiciones particulares de cada emplazamiento o mar; el resultado va a ser uno u otro.

Nuestro sistema de guarda nos permite una flexibilidad y meceo constante de las lías 24 horas al día durante los 10/11 meses, pero además cada mar tiene una temperatura media y unas corrientes determinadas que van a afectar de forma muy notable, ya no solo en cuanto a cinética y presiones, sino a oscilaciones térmicas súbitas como en nuestro caso por las dos corrientes que nos afectan en esta parte del mar de Alborán.

Hay mucha naturaleza detrás, pero también mucha microquímica, provocando consumos de azúcares, leve incremento de alcohol, ambiente gaseoso en botella totalmente diferente, un trabajo de lías en botella bestial, un cambio de aromas, de densidad, de fineza de las burbujas… la verdad es que hay que probarlo.

En los últimos años ha crecido mucho el interés por las experiencias enoturísticas. ¿Cómo se integra la propuesta de Escaramujo Wines dentro de esta tendencia hacia un turismo más experiencial?

¡Encaja a la perfección! Estamos realmente contentos con la acogida que tiene nuestro evento de visita en barco a nuestra bodega con explicaciones de los proyectos y cata en alta mar, no solo a través de clientes particulares en nuestra web o redes sociales, sino que colaboramos con operadores turísticos locales, nacionales e internacionales y rara es la semana que no nos contacte un nuevo colaborador turístico para pedir información y ofrecer a sus clientes.

Es una experiencia totalmente nueva aquí, superllamativa y muy completa. No es solo barco y vino como el producto tradicional charter, sino una experiencia global, con mucha información, educación, historia, biología, enología y, por supuesto, la cata y degustación a bordo.

La experiencia que ofrecéis combina navegación, degustación y descubrimiento del entorno marino. ¿Qué es lo que más sorprende a los visitantes cuando participan en esta actividad?

Como te comentaba antes, hemos tenido clientes que venían con la idea de navegar y beber vino, y se han llevado una sorpresa mayúscula con la experiencia final.

Y al respecto de nuestros vinos en sí, muchos son escépticos al principio, hasta que reciben nuestra charla y por supuesto proceden a catar y experimentar la diferencia entre nuestro vino submarino y el no submarino. La respuesta automática al catar ambos… ¡wow! ¿De verdad es el mismo vino?

Andalucía cuenta con una enorme riqueza gastronómica y cultural vinculada al mar. ¿Qué oportunidades crees que existen para seguir desarrollando experiencias que conecten gastronomía, territorio y turismo náutico?

Estamos en un lugar privilegiado. Siempre hemos disfrutado de nuestras playas y chiringuitos con una gastronomía maravillosa e incluso gran parte de nuestras uvas se destinan a enriquecer vinos de la provincia y de fuera de la provincia. Somos muy afortunados.

Ahora lo que nos compete a los profesionales es hacer ver a los clientes que la experiencia andaluza, y sobre todo de nuestra Costa del Sol, vivida desde el mar, con productos del mar, mirando a tierra y aprendiendo del mar y de la historia de nuestra tierra, es doblemente placentera.

Para terminar, ¿qué papel pueden jugar iniciativas como la Guía de Experiencias Suncruise a la hora de dar visibilidad a propuestas turísticas innovadoras vinculadas al mar?

Obviamente Suncruise tiene una red y un alcance muy amplio y con buen posicionamiento. Es una herramienta muy potente a la hora de dar a conocer actividades turísticas marinas de nuestras costas.